MÚSICA Y MEDITACIÓN

La música es una herramienta extraordinaria para la meditación, pero… ¿porqué?. Dicen que la música es alimento para el alma. Y la comprobación es tan sencilla como simplemente experimentar qué nos ocurre cuando escuchamos música.
El primer gran efecto que tiene la música es sobre nuestro cuerpo emocional. Escuchamos melodías que nos hacen sentir mejor al instante. La tristeza se aleja y nos inundan los sentimientos de alegría, ánimo, positividad y ganas de vivir.
Luego vienen los numerosos estudios científicos que miden el cerebro y determinan que la música ayuda al aprendizaje de áreas como la matemática y la lingüística. También se ha demostrado su poder integrador social en colectivos con diversidad, tanto física como mental.
Pero tras atravesar el territorio de la mente y las emociones, aparece, para aquellos que así lo creemos, una dimensión que algunas escuelas de psicología llaman la dimensión transpersonal. En otras palabras, el territorio del alma.

QUE ES MEDITAR

Cuando nos proponemos algo nuevo en nuestra vida (una meta), es muy importante diferenciar entre el objetivo y todos los pasos que hay que dar hasta llegar a él.
Pongamos un ejemplo: queremos pesar 10 kg menos de lo que pesamos actualmente. Esta decisión puede llegar después de una visita médica, porque nos sentimos mal con nuestra imagen corporal, etc. La cuestión es que hemos establecido una meta a lograr y mantener en nuestra vida que nos va a traer bienestar y beneficios.
Para el logro de este objetivo hay innumerables técnicas, y cada uno de nosotros, en función de nuestro temperamento, elegiremos unas u otras.
Cuando se habla de meditación, es muy habitual confundir la meta con el camino, el objetivo con la estrategia.

Meditar es un estado de ser.

Es una forma de vivir la vida. Es una manera de establecernos frente a las circunstancias que nos acontecen. Sería, siguiendo el ejemplo anterior, como plantearnos en nosotros un peso corporal que nos otorga salud y bienestar.
Meditar es estar presente en el aquí y el ahora en cada momento. Meditar es ser consciente en el presente.
Para acceder a ese estado, es decir, para aprender (o recordar) cómo es estar en ese estado, es por lo que existen numerosas técnicas de meditación.

PARA QUE NOS SIRVE MEDITAR

Practicar meditación nos sirve entre otras cosas para:

  • Ser conscientes a cada momento de los que nos está ocurriendo y no dar respuestas o tomar decisiones de las que luego nos arrepentimos.
  • Poder calmar la actividad mental, que se lleva un alto porcentaje de nuestra energía vital diaria. Pensar no es gratis energéticamente.
  • Permitir que ante cada situación no demos las mismas respuestas estereotipadas, sino que el vacio que creamos gracias a la respiración, permita que quizá otras respuestas más amorosas lleguen, o que nuestro potencial creativo se ponga en marcha.
  • Evitar muchas emociones negativas: es el famoso consejo de “cuenta hasta 10”.

Para el humano del siglo XXI es imprescindible plantearse la práctica de la meditación, ya que ahora más que nunca la dimensión mental esta sobredimensionada, lo cual lleva a las persona a que, si no asumen el control de la dirección del carruaje, éste puede caer por el precipicio.

TECNICAS DE MEDITACION

Una cosa es la meta y otra el camino a recorrer.
Hay muchas técnicas descritas para acceder al estado de meditación, tanto orientales como occidentales. Pero en todas ellas hay un elemento común: LA RESPIRACIÓN.

Poner atención en nuestra respiración es siempre la puerta de acceso a otro estado de conciencia.

Simplemente haz la prueba mientras lees estas líneas. Toma conciencia de tu respiración, y hazla por un momento más pausada y profunda… y siente qué es lo que ocurre.
Te invitamos a que experimentes unas técnicas y otras, hasta que encuentres la tuya.

Hay quien medita subiendo montañas. Otros danzando, otros en postura de loto, otros nadando… Hay quien entra en estados de profunda meditación cocinando, bordando, labrando la tierra o limpiando su casa. El abanico es muy ámplio.
Pero en un primer momento, para reconocer ese estado de nosotros donde la mente y las emociones se calman, y aparece otro lugar interior, es aconsejable una práctica continua y constante de alguna de las técnicas descritas por maestros espirituales.
Yo pongo el ejemplo de lo que ocurre en el aprendizaje de la música: el maestro Tárrega tardó 40 años en describir un sistema para aprendizaje de la guitarra que permite al estudiante lograr en 5 años lo que le podría costar como mínimo el doble de tiempo. Igual pasa con la meditación.

MUSICA Y MEDITACION

La música no sólo calma nuestra mente y nuestras emociones sino que nos permite, si así lo sabemos y lo buscamos, acceder a un estado de conciencia amplificado, o estado meditativo, de forma sencilla y accesible.

Te propongo una prueba: escucha la melodía de este vídeo, y verás cómo en pocos segundos algo pasa. Se llama «Dúo de Ocarias», y la compuse queriendo evocar el arrullo de la madre al dormir a su bebé en una tarde de verano. Espero que te guste:

La música, al modular la mente y las emociones (¡y con ello las funciones corporales, no se nos olvide tampoco!), permite ese espacio de silencio en nosotros que hay que aprender a reconocer y mantener, que es el estado de meditación.

Visita mi canal de You Tube para disfrutar de más música para meditación.

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